Rancho Santa Rosa
La historia de un legado donde la naturaleza y la excelencia equina se encuentran.
1979–1989
El nacimiento
de una visión
A finales de los años setenta, Roberto Hernández encontró en Valle de Bravo un paisaje que reunía lo esencial: naturaleza, montañas cubiertas de niebla y una promesa de equilibrio entre la vida rural y la vida ecuestre.
En 1979, adquirió la hacienda que daría origen a Rancho Santa Rosa, un espacio concebido desde su inicio para preservar, restaurar y celebrar la vida.


En sus primeros años, el rancho contaba con apenas diez caballos y una sola caballeriza.
Hoy alberga cerca de 450 caballos, fruto de décadas de trabajo, disciplina y una visión dedicada a la excelencia ecuestre.
Durante la década de los ochenta, el rancho emprendió un ambicioso programa de conservación ambiental liderado por Patricia Valdéz Luna: reforestaciones anuales, control biológico de plagas, mantenimiento de brechas corta fuego y producción de composta y humus de lombriz
Más que una hacienda, Santa Rosa se convirtió en un santuario natural, donde el respeto por la tierra se volvió la piedra angular de todo lo que vendría después.
1989-1999
La Transición
Ecuestre
Cuando el campo comenzó a galopar.
A finales de los años noventa, Rancho Santa Rosa dio un paso decisivo hacia su vocación ecuestre con la llegada de David Brightwell Damewood, un reconocido entrenador y criador estadounidense con una destacada trayectoria internacional.
Ampliamente respetado en el mundo ecuestre por sus capacidades como jinete y por su método de entrenamiento, Damewood se integró al proyecto convirtiéndose en Director de la Operación de Cría Equina en Rancho Santa Rosa, cargo desde el cual impulsó una nueva etapa de crecimiento y profesionalización.
Su liderazgo consolidó la estructura del rancho al establecer una visión moderna y técnica.
Bajo su dirección se formó el primer equipo formal de jinetes, integrado por talentos locales que comenzaron a destacar en los principales circuitos nacionales e internacionales.


Los primeros sementales y el nacimiento de una nueva era.
Durante este periodo llegaron los primeros sementales europeos —Amarant y Welcorde— junto con dos yeguas, Fernanda e Ilusión. De esa primera generación nació Cacique, el primer caballo criado en el rancho y símbolo del inicio de una nueva etapa orientada al salto ecuestre y la genética deportiva.
Lo que comenzó como un sueño familiar tomó entonces forma institucional: un proyecto ecuestre mexicano con estándares internacionales, en el que la pasión por los caballos se unió a la ciencia, la disciplina y la visión de futuro.

1997 – actualidad
La Huella Social
de Santa Rosa
En 1997, la familia Hernández extendió la visión de Rancho Santa Rosa más allá de sus praderas, iniciando un trabajo sostenido en favor del entorno y de las comunidades que lo rodean.
A través de Pro–Cuenca, Patronato Pro–Valle y la Fundación Pedro y Elena Hernández A.C., se impulsaron programas de educación, salud y empleo en la región Amanalco–Valle de Bravo, buscando equilibrar el desarrollo humano con la conservación ambiental.
Desde 2020, esta labor continúa bajo la Fundación Legorreta Hernández, encabezada por Andrea Hernández, hija de Roberto Hernández, quien ha impulsado una nueva etapa de expansión y fortalecimiento del impacto social. A través de diversos programas productivos y sociales, la fundación promueve la soberanía familiar mediante granjas agroecológicas, talleres de carpintería, meliponicultura y apicultura, fortaleciendo la economía local y la autosuficiencia de decenas de familias.
En 2022, Andrea impulsó Salud Integral México (SIM) con el objetivo de acercar servicios médicos a las comunidades de la Cuenca de Valle de Bravo. Esta iniciativa ha permitido brindar más de 18,000 atenciones médicas y preparar la apertura, en 2026, de La Clínica de Valle, en Acatitlán: el primer centro de atención integral de este tipo en la región, diseñado para ofrecer servicios médicos de calidad tanto a la población local como a quienes visitan Valle de Bravo.
1999
El debut
Competitivo
Cuando el sueño salió a la pista.
En 1999, las pistas de Rancho Santa Rosa recibieron su primera competencia oficial, un acontecimiento que marcó el inicio de su historia deportiva. Aquel evento reunió a jinetes de ranchos vecinos y simbolizó la apertura del rancho al mundo del salto ecuestre: una comunidad unida por la pasión, la disciplina y el respeto por el caballo. Bajo la guía de David Brightwell Damewood y Guillermo Williams, se conformó el primer equipo formal de jinetes, integrado por talentos locales como Ramón y Antonio Contreras, Faustino Nieto, Carlos y Federico Merced.


Su compromiso y constancia llevaron rápidamente a Santa Rosa a figurar en el Circuito del Sur, un logro que consolidó su nombre entre los principales espacios de formación ecuestre del país.
Los resultados no tardaron en llegar:
Ramón Contreras alcanzó la final del circuito y obtuvo el cuarto lugar en Balvanera (2007), mientras Santiago Lambre participó en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro (2007), montando a Curant.

2000-2010
La era científica
Cuando la tradición se transformó en técnica.
Con el inicio del nuevo milenio, Rancho Santa Rosa consolidó su visión de excelencia a través de la ciencia y la innovación.
En el año 2000 nació Otelo, el primer potrillo del rancho concebido mediante inseminación artificial, un hito que marcó el comienzo de una nueva etapa en su programa de cría.
Ese nacimiento abrió una nueva etapa en la que se incorporaron técnicas de inseminación y transferencia de embriones, con la colaboración de especialistas de Argentina y Brasil, lo que permitió consolidar un modelo de reproducción equina alineado con los más altos estándares internacionales.
Durante esta década, el rancho vivió también una profunda transformación arquitectónica.
El arquitecto Francisco Arellano estuvo a cargo de la remodelación y extensión de la Caballeriza 1, mientras que el ingeniero José Luis Salamanca, a través de Tuca Constructora, amplió el complejo con nuevas cuadras, parideros e invernaderos, fortaleciendo la infraestructura del programa equino.
2010-2020
La consolidación
institucional
La ciencia del bienestar equino.
Durante la siguiente década, Rancho Santa Rosa alcanzó su madurez como centro ecuestre integral.
El compromiso con la excelencia llevó a fortalecer las áreas médicas y de bienestar, incorporando nuevas tecnologías y prácticas de vanguardia en medicina preventiva, diagnóstico y rehabilitación.
A través de la incorporación de un equipo veterinario altamente especializado, se ampliaron los espacios de hospitalización, se modernizó el área de diagnóstico con sistemas de imagen avanzados y se establecieron protocolos de atención que hoy sirven como referencia para otros centros del país.
En estos años también se consolidó el trabajo con veterinarios internacionales, quienes contribuyeron a perfeccionar los procesos de transferencia embrionaria y seguimiento reproductivo.
El rancho se convirtió en un punto de encuentro para especialistas de distintas partes del mundo, unidos por una misma meta: elevar la calidad de la medicina y la genética equina en México.

Infraestructura y pistas.
La infraestructura siguió evolucionando. En 2020 se construyó el quirófano, y la clínica equina junto con la pista techada —diseñadas por los arquitectos Jorge Páramo y Arozarena Orix— consolidaron un conjunto funcional y armónico con el entorno.
La pista techada se construyó para mantener el trabajo durante la temporada de lluvias y responder al crecimiento del número de caballos en entrenamiento. Equipada con el sistema Ebb & Flow, hidrata la superficie desde abajo, mantiene una humedad constante y ofrece un drenaje de alta capacidad, lo que reduce el consumo de agua y asegura una pisada uniforme y cómoda para el caballo. A su lado se construyó una pista de pasto, pensada para preparar caballos jóvenes para un buen rendimiento en pistas de pasto como Otomí, Xalapa y La Silla, siendo la primera en México en integrar el sistema Ebb & Flow.
Hoy Santa Rosa cuenta con 5 pistas:
- Pista principal de arena
- Pista chica de arena
- Corredor elíptico para salto en libertad
- Pista techada con sistema Ebb & Flow
- Pista de pasto (Ebb & Flow)
Al cierre de esta etapa, Santa Rosa se distinguía no solo por la calidad de su cría o el talento de sus jinetes, sino por su visión integral: un lugar donde la ciencia, el deporte y la naturaleza conviven en equilibrio para garantizar el bienestar del caballo.
2020-2025
La nueva
era genética
El sueño hecho ciencia.
La década siguiente marcó el comienzo de una nueva frontera para Rancho Santa Rosa: la genética avanzada.
Tras años de investigación, aprendizaje y colaboración con especialistas internacionales, el rancho estableció su propio Centro de Reproducción Equina, incorporando las técnicas más innovadoras de la biotecnología reproductiva.


El 17 de junio de 2024 se realizó la transferencia del primer embrión ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) producido íntegramente en Santa Rosa, un hito que marcó la puesta a punto del laboratorio y el inicio de una nueva etapa en la historia del rancho.
De esa transferencia nació Luna, la primera potranca concebida en el laboratorio de alta complejidad de Rancho Santa Rosa.
Ese mismo año, el rancho alcanzó el mayor número de nacimientos de su historia: 90 potros, todos resultado de inseminaciones y transferencias embrionarias, un logro que reafirmó su compromiso con la ciencia, la precisión y el bienestar equino.
Hoy, Luna es mucho más que una potranca: simboliza la pasión, la dedicación y el trabajo en equipo de quienes han hecho posible esta historia, y recuerda que, cuando el esfuerzo nace del amor por lo que se hace, siempre encuentra su recompensa.


Puente entre México y la élite genética mundial
Con el compromiso de traer a México la mejor genética equina del mundo, Rancho Santa Rosa consolidó alianzas estratégicas con dos de los studbooks más importantes a nivel internacional: VDL Stud y Zangersheide. Esta colaboración, respaldada por rigurosos protocolos sanitarios y de seguridad, posicionó al rancho como socio en México para la difusión y comercialización de sus sementales.
Hoy, los sementales de ambas casas forman parte de los programas avanzados de reproducción del rancho, incluyendo ICSI, con varias preñeces ya confirmadas.


Equipo Santa Rosa
Desde 2023, los caballos Santa Rosa se mantienen en la parte alta de las categorías de 5 a 7 años del Ranking de Criadores de Caballos Deportivos Mexicanos, con una presencia que abarca buena parte del listado y confirma el oficio de la casa.
El equipo de jinetes de Santa Rosa está integrado por Martín Larroulet, Martina Santoro, Javier Jesús González, Carlos Rodolfo Molina y Ana Sofía Legorreta Hernández. Ana Sofía ha formado parte del Equipo Young Riders U25 de México en los últimos dos años, con resultados destacados en giras por Estados Unidos y Canadá.


En la pista, la historia de Santa Rosa se escribe caballo por caballo. Marieke, que brilló de la mano de la jinete canadiense Erynn Ballard en plazas emblemáticas como Dinard y Aachen 2024, continúa hoy su recorrido en México con Ana Sofía. De Floor 111 Z Santa Rosa, cuarto lugar en la prueba de 1.55m del CSIO5* de Spruce Meadows en 2024 junto a Ballard, confirma la solidez del programa deportivo del rancho.
A ellos se suma Yoga Santa Rosa, criada en casa y ganadora de diversos Grandes Premios con Ana Sofía; Perla Optima, que salta con éxito pruebas de 1.60; y Santa Rosa Fidel, actual campeón nacional de caballos jóvenes de 6 años y primer semental criado en México aprobado por la CCDM, un hito para la cría nacional.

La base genética sostiene la ambición competitiva. En 2024, durante la primera aprobación de sementales en México, FIDEL fue el único aprobado criado y nacido en el país entre 72 candidatos. Ese mismo año, el libro Oldenburg aprobó a Chabacón y EldorBlue, ampliando el alcance de nuestra crianza.

